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Torrevieja Digital

El filo de la navaja

Por JESÚS VALERO SEGURA  

Saliendo del cascaron, así definíamos hace un tiempo la entrada del nuevo director de Seguridad de Torrevieja. Nos decíamos entre los agentes que debíamos exponerle con claridad todo lo acontecido en el seno de la Policía Local, pues él debía de conocer para poder corregir, hablábamos de los procedimientos arbitrarios y coactivos que se utilizaban para controlar a los agentes, de presuntos delitos que entendíamos se habían cometido en el seno de la anterior Jefatura y sólo con documentos internos fuera de nuestro alcance se podrían perseguir, hablábamos de abuso de poder, de prepotencia, de desconsideración al colectivo y de manipulación de la información, de denuncias que desaparecen y de falta de control y transparencia para que los propios denunciantes (agentes) puedan conocer el procedimiento que siguen las denuncias que se formulan y si se aplica o no la vía ejecutiva. Para saber si el trabajo policial se queda por parte de los responsables políticos en una mera declaración de buenas intenciones, dejando libre a quien pleitea y aprovechándose del ingenuo que paga sin pleitear. De todo lo dicho, nada. Así le va a la administración, como se ve. Parte del fallo del sistema está en la base de la cadena y en los responsables políticos que aplican la ley con doble rasero hasta en la más simple denuncia. Si los políticos hicieran bien su trabajo muchos casos no habrían llegado a los tribunales y de esto también es responsable el señor director de Seguridad, Javier Mínguez, al ser otro responsable político.
Una esponja se le veía. Se reunió con todos los agentes que él quiso y aquellos que así lo solicitaron, con políticos de todos los colores e ideas, con ciudadanos del mundo, con asociaciones de todas clases, tuvo tanta ansia de conocer que no descuidó en reunirse con quienes venden en el paseo sin licencia ni autorización material falsificado y quien sabe con quién más. Hasta mantuvo alguna que otra reunión con jueces y magistrados que compaginó con ágapes y comidas de hermandad, vaya agenda.
La esperanza vestida de buenas formas, saber estar, ideas claras, respeto y tolerancia fue una bocanada de aire fresco que permitió al colectivo policial respirar esperanzado después de años de oscuridad y penurias. Detrás, años en los que una serie de impresentables con uniforme azul se dedicaron a enemistarnos en nombre de todos con otros cuerpos policiales y en general con toda la sociedad. No solo eso, que ya es decir, sino que con malas formas y castigos ejemplares se dedicaba a dirigir a la policía, imponiendo el miedo como único criterio para ser respetado y poder dirigir como si de ganado se tratara, gran error.
Los métodos de antes, son ya los de ahora. Quien fue la esperanza del cambio ahora se está convirtiendo en el pasado penumbroso. Atrás quedaron meses de reuniones con todos los nombrados y en silencio, poco a poco, se fragua una nueva era oscura para poder controlar las voluntades del colectivo a través del miedo y del engaño. Miedo a perder un privilegio, privilegios que vienen dados en forma de ascensos y en forma de condiciones de trabajo distintas para unos que para otros, dentro del mismo cargo. Los perjudicados, todos. Los más perjudicados, los agentes interinos. Se aprovechan de su carácter provisional en el contrato para usarlos de comodines; les imponen los horarios de trabajo bajo la sutil amenaza de pasarlos a jornada partida y les ponen a trabajar fines de semana creándoles un agravio comparativo con los oficiales de su misma unidad, que no los realizan. Cuando se le pregunta al director por estos temas, no responde, cambia de conversación o dice mucho sin decir nada. Otro más que utiliza el cargo para abusar de él, jugando con la eventualidad del contrato de unos trabajadores, disponiendo sobre ellos condiciones distintas por su precaria situación laboral.
Desde este sindicato, Comisiones Obreras, queremos que sepan que nos da lo mismo el que hubo y nos da lo mismo el que hay. Si algo no es decente por arbitrario no se lo pasamos ni al "hubo" ni al "hay" porque siempre hemos luchado para el colectivo en su conjunto, sin intereses personales y si unos fueron nuestro verdugos un día por defender lo que es legítimo y ahora tenemos que volver a sentir el filo de la navaja por usted, sepa que agallas no nos faltarán para recibir su punzante hostilidad, y sepa también que la Policía seguirá estando ahí cuando usted no esté.

Foto: Javier Mínguez, junto al alcalde y el intendente jefe Alejandro Morer.   http://fotos02.diarioinformacion.com/fotos/noticias/318x200/2010-05-18_IMG_2010-05-11_02.41.48__M1301VEGA.jpg.jpg

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