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«Te voy a matar, voy a quemarte el coche y a violar a tu mujer; mi palabra vale como la ley»

«Te voy a matar, voy a quemarte el coche y a violar a tu mujer; mi palabra vale como la ley»
La juez que investiga las supuestas torturas a un detenido por la Policía Local de Torrevieja confirma los indicios en su auto de procesamiento

El 22 de agosto del año 2006 una operación de la Guardia Civil hizo tambalearse los cimientos del Ayuntamiento de Torrevieja. La cúpula de su Policía Local era detenida por ocultar presuntamente el maltrato infligido a un colombiano que había sido sorprendido robando con su mujer en la vivienda de un agente. Este diario ha tenido ahora acceso al auto de incoación del procedimiento abreviado (equivalente al procesamiento en un sumario) dictado el pasado 24 de febrero por la juez Iris Valero. En él se detallan las pruebas que obran en la causa contra los nueve imputados. La magistrada ve indicios de un delito de torturas contra cinco de ellos.
El relato judicial arranca a las 12.00 horas del 23 de junio, cuando el inspector Carlos María I.F. se desplaza a su domicilio, en la calle Solana de Torrevieja, después de que su mujer le alertara de que alguien estaba intentando entrar en él.
Luis Carlos C.R. y su compañera sentimental, Vilma Liliana S.M., son arrestados por los agentes Gorgonio Jesús T.O., José Antonio P.C., Vicente H.Ch. y Miguel Ángel P.R.
Según la juez Valero, titular del Juzgado de Instrucción número 1 de la ciudad, el inspector propinó ya en ese primer momento «un guantazo y una patada» a la sospechosa, que fue condenada tiempo después por el robo. También golpeó supuestamente al detenido en el interior del coche oficial.
Ya en las dependencias de la Policía Local, Carlos María I.F. volvió a dirigirse a la mujer: «Tienes que pagar tú, hija de puta, o quien sea. Te has metido conmigo y yo soy quien mando aquí». El imputado la abofeteó y llegó a decirle «Sácamelo y chúpamelo, hija de perra», según se refleja en el auto.
Posteriormente, el inspector y los cuatro agentes antes citados le dieron supuestamente una paliza a Luis Carlos, que se encuentra actualmente preso en Colombia. Juntaron a continuación en la misma habitación a la pareja. Carlos María I.F. sacó su pistola y arremetió de nuevo contra el detenido: «Di que has sido tú, te voy a matar, hijo de puta, no eres el primero ni vas a ser el último, te voy a matar, te voy a quemar el coche, voy a violar a tu mujer». A continuación se encaró con la mujer: «¿Tienes hijos? Pues no los vas a volver a ver, mi palabra vale como la ley; es a mí a quien van a creer, os voy a acusar de lo que quiera, puedo decir que me has amenazado con un cuchillo».
Luis Carlos sufrió un traumatismo costal con fractura de dos costillas, lumbalgia y hematomas en la zona dorsal y en ambos flancos abdominales de resultas de la supuesta agresión, aunque los imputados mantienen que se cayó por unas escaleras tras el robo.
Según la magistrada Valero, en ese momento comienza toda una operación para ocultar lo ocurrido y falsear la realidad. El inspector Manuel Antonio L.V. llama por teléfono esa misma tarde al entonces concejal de Seguridad, el también imputado Pedro Valero, actualmente edil de Inmigración. «El tío lleva dos costillas rotas y no sé si alguna cosa más. Carlos lo ha saludado», le comenta.
Muestra su intención de rehacer el atestado sobre el robo para incluir que Luis Carlos C.R. se ha resistido a la detención, «algo en descarga de la actuación de los agentes». Unos minutos después llama a Carlos María I.R. e insiste en modificar el atestado porque augura que puede «haber problema si el sospechoso es presentado «en esas condiciones».
Nuevas conversaciones telefónicas se suceden al día siguiente y el 26 de junio entre Manuel Antonio L.V. y el agente Julio M.B., así como con el intendente de la Policía Local, Alejandro Morer, que se encuentra de vacaciones en Almuñécar. Todas ellas son grabadas por la Guardia Civil, que tiene intervenido el teléfono del inspector, en principio en el curso de una investigación por la desaparición de dos kilos de cocaína.
«Que se joda»

Según la magistrada, Manuel Antonio L.V. confiesa a su jefe que el detenido, de quien se pensó en un principio que tenía nacionalidad guatemalteca, estaba «reventao» y le advertía de que el atestado no podía ir así al juzgado. «Hubo que cambiar que se cayó por las escaleras en la persecución», señala. Morer le contesta: «Que se joda».
La operación de la Guardia Civil se desencadena en agosto y provoca una gran conmoción en la localidad. Desde entonces, las relaciones entre ambos cuerpos de seguridad se tensaron enormemente y han deparado numerosos incidentes.
Hasta una veintena de imputados, entre ellos el entonces concejal de Sanidad, Hipólito Caro, declaró ante la juez. El alcalde de la localidad, Pedro Ángel Hernández Mateo, cuyo nombre también aparece en las diligencias, afirma esos días no entender «el alboroto que se ha montado» y rechaza destituir a Morer porque no tiene «percepción de gravedad sobre todo lo que está ocurriendo».
La magistrada Valero ha cerrado la
investigación casi tres años después con nueve imputados. La Audiencia, ante la que la defensa ha recurrido el auto de procesamiento, dictaminará si el caso debe llegar a juicio.

MANRIQUE C. SÁNCHEZ para Laverdad.es
Foto: http://www.laverdad.es/murcia/prensa/noticias/200811/22/fotos/014D6ALIP1_1.jpg

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