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Torrevieja Digital

Bergantín y La Loma

Soy consciente de que la pluralidad trae diferentes interpretaciones, pero la educación, el respeto y las más elementales normas de convivencia no deben ser ajenas a nadie, independientemente de donde provengan o los conocimientos que se posean.

Fue a fines de 1999 cuando tras ver diferentes apartamentos en Torrevieja, y teniendo en cuenta mis posibilidades económicas, me decanté por un departamento en la esquina de Bergantín con La Loma, un bajo cuyas ventanas y balcón asomaban a esta última calle. Lógico llegaba del norte de Europa y el benévolo noviembre en el que me tocó elegir distaba en luz y temperatura de lo acostumbrado para mí y si bien no tenía frente a mí el paisaje bucólico soñado, la zona me brindaba la cercanía del mar y la infraestructura comercial necesaria para afrontar un posible tiempo de tranquilidad.

Desde ese momento estuve varias veces de vacaciones, nunca julio y agosto y por eso no tuve la suficiente visión para darme cuenta de las transformaciones que se estaban produciendo en Torrevieja en general y en este barrio en particular.

Hoy, tras casi dos años de estar aquí, el lugar de descanso ideal que me vendieron se transformó en la experiencia diaria de contemplación desde mi ventana de las más variadas formas de degradación humana, léase prostitución, tráfico de drogas, reyertas de todo tipo y con los objetos de agresión más diversos, robos, gritos soeces en sus diferentes versiones idiomáticas. Algo también nada agradable es despertar, asomarse a la calle y contemplar el basural que prolifera alrededor del vertedero no hace poco instalado (por cierto prácticamente siempre vacío) y ocasionalmente alimentado por algunos vecinos del edificio de enfrente quienes desde los balcones arrojan sus bolsas con basura en una muy especial interpretación de baloncesto local, todo esto sin olvidar el concierto de ridículas motos atronando día y noche en un alarde de lo que no quiero pensar sea la manifestación sonora de la inquietud de estos jóvenes torrevejenses y, por supuesto que así puedo seguir.

Todo esto no ha variado para nada con la nueva comisaría de la Policía Local (distrito Habaneras) que me supongo están perfectamente en conocimiento de los hechos ya que me consta que los mismo fueron denunciados en más de una oportunidad.

Es lamentable que la calidad de vida en esta zona descienda en forma continua ante la indiferencia de quienes por la responsabilidad que detentan tienen en su mano al menos paliarla.

Mi intención con lo anteriormente expuesto es tratar de llamar la atención, dígase ser oído por alguien que pueda tener voz en el funcionamiento de Torrevieja ya que, por lo menos en esta esquina, (repito Bergantín y La Loma) resulta muchas veces torturante vivir.

Soy consciente de que la pluralidad trae diferentes interpretaciones, pero la educación, el respeto y las más elementales normas de convivencia no deben ser ajenas a nadie, independientemente de donde provengan o los conocimientos que se posean.

Manuel P. García


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