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Presentación oficial de F.A.R.O

Presentación oficial de F.A.R.O

Madrid.- F.A.R.O.( Familiares y Afectados por la Represión Organizada) ha sido presentada en rueda de prensa oficial ante los medios de comunicación en el Ateneo de Madrid. FARO se ha constituido ante el notable incremento de denuncias ciudadanas contra los abusos de la autoridad (brutalidad policial, torturas a personas detenidas, denegación de habeas corpus, etc.), con el fin de denunciar; ayudar y promover la acusación particular de los autores y responsables de la violación de los DERECHOS HUMANOS.

Hemos considerado oportuno la publicación del Manifiesto fundacional de la organización al ser de máxima actualidad, así como un enlace a la Asociación por si alguién desea más información sobre el tema de torturas policiales, colaborar o pedir ayuda a FARO si ha sido objeto de cualquier abuso o violación de sus derechos fundamenteles.

 

MANIFIESTO DE LXS FAMILIARES Y AFECTADXS POR LA REPRESION ORGANIZADA

 

Tras su fachada democrática, el "Estado de Derecho" oculta una terrible realidad que se manifiesta bajo múltiples formas: fascismo, capitalismo, racismo, sexismo: son algunos de los nombres que podemos utilizar para definirlas, todas conducen a lo mismo. Con la excusa de luchar contra el terrorismo, la delincuencia, la migración, etc… es decir, de garantizar la seguridad, el Sistema provoca miedo, y encuentra motivos suficientes para justificar la represión (en ocasiones, denominada falsamente como preventiva), lo que resulta en un importante recorte de los derechos civiles.

Por ello, manifestamos que el Estado viene actuando en contra de los legítimos intereses y aspiraciones de quienes deciden movilizarse reivindicando derechos fundamentales como: trabajo, sanidad y educación pública, acceso a una vivienda digna, y libertad de expresión. A pesar del tiempo transcurrido desde lo que nos presentaron como el fin de la dictadura, denunciamos la existencia de actuaciones que todavía recuerdan al pasado.

El Estado, valiéndose del tándem jurídico-policial y del sistema penitenciario, contando con la colaboración de personal sanitario, medios de comunicación y demás eslabones del engranaje de la impunidad, en lugar de aceptar el desafío que supone gobernar para toda la ciudadanía, se dedica a maltratar a quienes cometen la osadía de alzar su voz para cuestionar lo arbitrario o ejercer la crítica, llegando a actuar incluso contra quienes simplemente tienen la mala suerte de encontrarse en el lugar equivocado, en el momento más inoportuno.

Hablamos de brutalidad policial en las calles, de tortura a personas detenidas, de la denegación de peticiones de Habeas Corpus, del abuso sistemático de la facultad para declarar secreto cualquier procedimiento judicial que contenga pruebas que pongan de manifiesto la existencia de la represión organizada; hablamos de la instrucción de procesos judiciales en los que la realidad no importa, porque las únicas pruebas a las que se concede valor son las declaraciones de los mismos policías involucrados en todo tipo de abusos.

Actuaciones policiales que son amparadas por la Fiscalía y la Judicatura: los Tribunales de Justicia no investigan las denuncias por brutalidad policial. La fiscalía pide sistemáticamente el archivo de estas, dando por buenos atestados policiales en los que sustentará, sin base probatoria alguna, la petición de cuantiosas multas y elevadas penas de prisión.

Para cometer este gravísimo atentado contra los valores de lo que debería ser una verdadera democracia, el Sistema pervierte la función original de instituciones que deberían servir para elaborar leyes justas, procurarnos información veraz, velar por nuestra seguridad, impartir justicia con garantías y ejecutarla con humanidad. Así, se ignoran sistemáticamente las libertades consagradas en el texto de la Declaración Universal de Derechos Humanos (1948), el Pacto de Derechos Civiles y Políticos (1966) y otros tratados internacionales suscritos por el Estado español.

Si las libertades fundamentales no pueden ser ejercidas sin asumir graves riesgos, resulta inevitable llegar a la conclusión de que tanto el "Estado de Derecho" como la Constitución que lo sustenta son un auténtico fraude.

Todo ello origina graves problemas a los afectados y a su entorno familiar: daños físicos y psíquicos, afrontar costes económicos frecuentemente imposibles de asumir para economías modestas, años de incertidumbre, ruptura de proyectos personales como el plan de carrera estudiantil, el inicio de la actividad laboral o la creación de una familia.

Ante semejantes atropellos, retomando el principio de la solidaridad, como ciudadanos afectados de una u otra forma por la represión organizada, consentida y legitimada, hemos acordado constituirnos en una asamblea permanente denominada FARO.

Nuestras tareas serán:

  1. Denunciar públicamente la situación de cada afectada o afectado, para que se esclarezcan los hechos, y evitar que estos se repitan con otras personas.

  2. Ayudar –en la medida de lo posible– a quienes se encuentran en circunstancias parecidas, conscientes de la situación de aislamiento por la que están pasando.

  3. Promover la denuncia pública y persecución judicial de los autores materiales y de los responsables últimos de las violaciones de los Derechos Humanos características de la represión organizada, contribuyendo a reducir el actual clima de impunidad.

  4. Resistir las estrategias coercitivas que se caracterizan por la exclusión, la explotación y la opresión, mediante luchas capaces de transformar en sentido emancipador el estado de las cosas.


Madrid, diciembre de 2006
Para contactar con la Asociación FARO, aquí

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