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CAMPAÑA DE GREENPEACE PARA SALVAR NUESTRAS COSTAS

CAMPAÑA DE GREENPEACE PARA SALVAR NUESTRAS COSTAS

La atracción que ejercen las costas sobre el hombre viene de muy antiguo. En nuestro caso, las costas españolas acogen a más de 24 millones de habitantes (cerca del 60% de la población), a lo que hay que añadir casi 50 millones de turistas que nos visitan cada año.

 

La franja marina más rica, productiva y diversa es la más cercana a la costa. Esta riqueza ha sido aprovechada por el ser humano desde tiempos inmemoriales para desarrollar su modo de vida. Pero el mal uso realizado por el hombre, ha puesto nuestras costas en una situación de amenaza y destrucción.

La ocupación física del litoral se ha resuelto con la urbanización masiva y descontrolada de la franja costera, a la que hay que sumar la alarmante proliferación de instalaciones portuarias (puertos deportivos y comerciales), que han sembrado este espacio de espigones, muelles y diques de abrigo, desdibujando el perfil de la costa y alterando irreversiblemente la dinámica litoral.

 

 

La mala planificación de muchas actuaciones llevadas a cabo en la costa y la deficiente previsión de sus efectos es una realidad en nuestro litoral, debido por lo general a la masificación turística.

Una de las consecuencias más directas de esta alteración es la erosión costera, que afecta gravemente al litoral sedimentario español y cuya expresión más visible es la alarmante desaparición de las playas. Se calcula que el 90% de nuestro litoral sufre problemas de regresión. A esta erosión hay que sumar los graves impactos sobre los hábitats costeros y sobre los sistemas ecológicos relacionados.

Los temporales que azotan cada otoño el litoral mediterráneo evidencian la fragilidad de nuestras playas. La solución propuesta desde el Ministerio de Medio Ambiente, la regeneración por aporte artificial de áridos, no es más que un parche caro e insostenible, tanto desde el punto de vista económico, como desde el ambiental que, además, no ataja el origen real del problema.

La contaminación es otra de las grandes amenazas a la que se enfrentan las costas españolas. A la originada por el Prestige hay que añadir los vertidos de aguas residuales urbanas e industriales sin depurar que siguen produciéndose. España ocupa un lugar destacado en cuanto a infracciones referentes a la calidad de sus aguas. Y lo más preocupante es que no se actúa decididamente para solucionarlo.

Las actitudes y políticas observadas tanto por la Dirección General de Costas y algunas Comunidades Autónomas, ensombrecen el paisaje litoral. Las actuaciones del Ministerio de Medio Ambiente no presagian un futuro muy halagüeño para nuestras costas, sirva como ejemplo la modificación de la Ley de Costas, que se realizó en diciembre de 2002 encubierta dentro de la Ley de acompañamiento de los presupuestos generales del Estado, y que fue aprobada gracias a la mayoría del Partido Popular. La modificación aprobada, diseñada al servicio de las empresas constructoras, echa más leña a la hoguera de la especulación urbanística, olvidándose completamente de la protección y conservación de nuestras dañadas y frágiles costas.

Pese al cambio de gobierno esta situación no se ha revertido. Nuestro privilegiado litoral, desde los acantilados más abruptos hasta las marismas y playas, es patrimonio común de todos y así debe ser entendido por Administraciones, agentes sociales y sectores relacionados con él si queremos conservarlo y seguir disfrutándolo.

Las distintas campañas que organiza Greenpeace y en las que s puede colaborar se recogen en los siguientes enlaces:

 

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