Es Torrevieja un espejo

por JESÚS GALINDO/
Así que he decidido aplicarme el cuento. Porque confieso que cuando volví a Torrevieja tras pasar unos días en Menorca, y comparé el grasiento y opresivo caos en el que se ha convertido la vida cotidiana en esta otrora deliciosa ciudad con la armonía que reinaba en la isla que acababa de dejar, en la que más del 80% del territorio -que, a pesar de no ser muy grande, es varias veces mayor que el término municipal torrevejense- está sin urbanizar, todas las calas y playas de la costa norte y la mayor parte de las del sur son vírgenes, y cuya zona nordeste es una Reserva Natural que las autoridades pretenden ampliar y convertir en Parque Nacional, para lo que mantienen negociaciones muy avanzadas con el Gobierno de España, mi tentación fue soltar una filípica apocalíptica. En vez de eso, basta con describir la realidad.
Mi vuelta ha coincidido con un plante de los residentes de la pedanía de La Mata por el grave deterioro de la asistencia sanitaria y por la suciedad y los malos olores reinantes en ella, derivados de la escasez de contenedores de basura y la precariedad del servicio de recogida de la misma. Respecto de este último servicio, baste el siguiente dato: a pesar de que la población se multiplica por más de cinco en los meses de verano -de los 100.000 habitantes censados se pasa a 700.000-, el refuerzo del mismo, pese al fuerte incremento del IBI y de los demás impuestos municipales decretado en los últimos años, no excede el 15% según denuncian concejales de la oposición. Pero no es sólo La Mata; la suciedad es endémica en cualquier parte del pueblo, y además está el peligro que supone dar un simple paseo nocturno por unas calles que, incluso las más céntricas, están muy deficientemente iluminadas, y cuyas aceras, pasos de cebra y vados para minusválidos están invadidas por coches que carecen de aparcamiento adecuado -los cada vez más altos edificios apenas tienen un 10% de las plazas necesarias, y no hay aparcamientos públicos salvo en el centro- lo que obliga a caminar por las calzadas igualmente saturadas de vehículos. O las horas que, a veces, se pierden en las paradas de autobús viéndolos pasar abarrotados, sin detenerse...
Una vieja habanera dice que Torrevieja es un espejo. Es cierto: nos refleja a quienes hemos hecho posible que sea como es. Como pronto lo hará la «esplendorosa» Marina de Cope. Menorca, por contra, refleja otra forma de ser, otra visión del progreso.
http://www.laverdad.es/albacete/prensa/20070827/articulos_albacete/torrevieja-espejo_20070827.html
Foto: Cala de los Trabajos. ©Torreviejadigital
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